“TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN A ROMA”. DE LOS MILLARIOS ROMANOS A NUESTRAS SEÑALES DE TRÁFICO ACTUALES.

Los romanos fueron los primeros en utilizar un código de señales para orientar a los viajeros por su red de calzadas. Estas primeras señales de tráfico, llamadas “millarios” daban información sobre dónde desembocaba la vía, su nombre y la distancia restante hasta llegar a la capital del Imperio, de ahí el popular dicho “Todos los caminos conducen a Roma”.

Durante toda la edad media y hasta casi el siglo XX la señalética de los caminos apenas varió. Se añadieron cartelones en otros materiales como el hierro o la madera. El hierro fundido se siguió utilizando hasta la mitad del siglo XX, pero fue desplazado gradualmente por aluminio u otros materiales y procesos, como esmaltado vítreo y/o prensados de hierro maleable, o más tarde de acero.

Las primeras señales carecían de la tecnología reflectora actual. Eran por lo común, chapas pintadas de colores vivos (blanco, amarillo, rojo…) procurando su máxima visibilidad. En cambio, por la noche su visibilidad era nula. En 1954 fue inventado el material resistente a la decoloración, lo que dio origen a la señal de STOP de color blanco y rojo icónico.

Más tarde a las señales más necesarias se le incorporan perlas de vidrio para producir un efecto reflector en la noche, éstas fueron pegadas en las señales en la forma de números, es decir, límites de velocidad. Pero estas señales no funcionaban del todo bien. Su naturaleza porosa atrapaba la suciedad perdiendo visibilidad. El desarrollo de la lámina retrorreflectante, por la empresa 3M, en la década de 1940, cambió la cara de las señales de tráfico para siempre.

En 1968 se celebra la Convención de Viena, que da lugar al Tratado sobre circulación por carretera. Los objetivos principales de esta reunión eran estandarizar las normas de tráfico, facilitar la movilidad internacional por carretera y aumentar la seguridad vial. El resultado de este encuentro fue la estandarización de la normativa para Europa Occidental. Actualmente, toda Europa y parte de Asia y África se rigen por este modelo.

En Estados Unidos se estableció un sistema propio que se extendió por toda América, Oceanía y algunos países de África, aunque, a partir de la década de los 60, el país norteamericano adopta también los signos internacionales.

Desde los millarios romanos hasta la actualidad la evolución de las señales ha sido considerable. Su existencia sigue siendo la misma: regular la circulación en las distintas vías. Hoy en día podemos englobar las señales en varios tipos: advertencia de peligro, reglamentación, indicación y obras. Es fundamental conocer su significado. Un estudio reciente elaborado por BP España, CASTROL y el RACE en el marco de la campaña #AlVolanteLoImportante. pone de manifiesto que, muchos conductores reconocen no saber interpretar las señales de tráfico, un 22% de los encuestados concretamente.

Hagamos un breve repaso por aquellas que la Fundación CNAE, y tal y como recogen en la revista de la Dirección General de Tráfico (DGT), nos indican, son las señales más desconocidas para los conductores españoles y cuál es su significado real:

  • Señales de advertencia de peligro:

Sirven para indicar a los conductores de la vía la proximidad de un peligro difícil de ser percibido a tiempo. Por lo general, se trata de señales triangulares con fondo blanco y borde rojo, en cuyo interior se encuentra el símbolo identificativo del peligro. Entre ellas se encuentran las señales de: Intersección, semáforos…

 

  • Señales de reglamentación:

Indican las obligaciones, limitaciones o prohibiciones especiales que los conductores deben tener en cuenta al circular por una vía. En ellas, predomina el color blanco sobre rojo y se subdividen en grupos distintos:

  • Señales de prioridad
  • Señales de prohibición de entrada
  • Señales de restricción de paso…
  • Señales de obligación
  • Señales de fin de prohibición o restricción

 

  • Señales de indicación:

Sirven para facilitar al usuario determinadas indicaciones de utilidad. Por lo general, están impresas en blanco sobre fondo azul, aunque también existen señalizaciones indicativas de otros colores. Podemos dividirlas en:

  • Señales de indicaciones generales
  • Señales de carriles
  • Señales de servicio
  • Señales de orientación
  • Paneles complementarios
  • Otras señales

 

  • Señales de obras:

Son de diversas tipologías, pero con fondo amarillo, hecho que indica que se trata de una señalización provisional y específica debido a obras en la calzada.

 

El estudio de BP España, Castrol y el RACE deja patente que la existencia de una señalización clara y visible es clave para evitar riesgos en la conducción. Estos datos pueden ir emparejados a la existencia de un problema con la visibilidad de las señales, ya que el 51% está de acuerdo en subrayar que, en ocasiones, la señalización no se sitúa con antelación suficiente, el 35% apunta que no es lo suficientemente grande para ser vista correctamente, y un 28% piensa que, muchas veces, está situada en lugares de escasa visibilidad, incluso en ocasiones tapada por la vegetación.

A la hora de organizar un viaje es conveniente consultar el estado de las carreteras. La DGT. organiza operaciones especiales en fechas donde se incrementan los desplazamientos. Durante estos es importante prestar atención a los motivos meteorológicos adversos que nos impidan una correcta visualización de las señales, tales como la niebla, la nieve o las intensas lluvias.

 

Lo importante es saber que “Todos los caminos conducen a Roma” y que más tarde o más temprano llegaremos a nuestro destino.

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